...Y QUIZÁ TE QUIERA. Por Alberto MATE aka Dr.Rolls & Reverendo Royce

Este blog pretende ser una suerte de viaje sentimental, un diario personal, un anecdotario vital, una visión subjetiva y personal, qué sé yo, un TODO alrededor de los Beatles. Fanatismos aparte, no se debe confundir con una enciclopedia: los datos sobre los cursimente llamados Fab Four ya se encuentran en la red y en miles de libros; no deseo aturullarles con cifras, fechas e historias manidas. Pasen y disfruten, un splendid time está guaranteed for all.

domingo, 27 de diciembre de 2009

Mensajes de navidad sobre un flexi disc

Sus majestades también pronunciaban discursos navideños que distribuían en formato disco flexi -qué tiempos- para su club de fans más recalcitrantes. Naturalmente, eran discursos más amenos y sugerentes que los de nuestro monarca: no necesitaban modernizarse, ellos ya se actualizaban solitos.

Aquí les dejo en bandeja cada cual, año a año. Fíjense en las portadas de los flexi. (Extendidas en la imagen que les adjunto). Se leen de izquierda a derecha, esto es, año '63 primera portadita arriba a la izquierda; segunda por la derecha de abajo la última del '69.

Pinchen sobre cada año y escucharán el audio. No me digan que no se lo dejo machacadito:

1963 - Chascarrillos John, grandes momentos. Portada muy poco currada, con esas caritas recortadas con tijeras de punta roma y pegadas con barrita de pegamento. Aguanten, aguanten, al final hay una delirante versión Rudolph the Red-Nosed Ringo.

1964 - Paul educado, John histérico, George nasal -appi nu yiar-, a Ringo se le caen las lentillas. Mejoran la portada: ya trae foto. Final hooligan. Estamos en anfetaminas aún.

1965 - Gran versión tabernaria del Yesterday, no se la pierdan, puro vodevil borrachuzo. También huele a marihuana, culpa de un tal Dylan. Portada a lo my generation de los Who. It's getting better all the time!

1966 - Please Don't Bring Your Banjo Back, claramente fumaos, aunque es más que probable la presencia de trazas de ácido lisérgico. La portada lo dice todo: pantomima, han desaparecido, han perdido el norte... o lo han encontrado. El año del Revolver es sublime.

1967 - Currada versión de Christmas time is here again. El ácido está claramente instalado en las neuronas. Todo huele a sargento pimienta, portada incluida.

1968 - Obra maestra, pieza sonora plenamente actual; modernos del sónar, escuchen (¿y qué me dicen de la portada?). No se pierdan la versión speed de Helter Skelter y la versión castrati acompañada por ukelele del nowhere man. Sin palabras: impresionado estoy.

1969 - Irremediable: Yoko se cuela por todas partes como un blandibú, monopoliza, fagocita, yon, yoko, yon (pero... ¿qué te hisieron, Shon??). Grabado por separado, como la del '68, los chicos ya no se ajuntan. Sir Paul se pone meloso y seriecito para cantar This is to Wish You a Merry, Merry Christmas. Organitos de fondo. George dice una tontería, Ringo publicita una peli donde participa. Esto se acaba. C'est la vie! (La portada desenfocada lo dice todo).

Y si han llegado hasta aquí escuchándolo todo... es que son ustedes muuuuy fans. ¡Bravo!

martes, 22 de diciembre de 2009

¿Monopoly o Estereopoly?

Albricias, qué título más ingenioso, no me lo nieguen. Hallazgo sin par este Monopoly bitelmaníaco de cuya existencia acabo de ser informado. Qué mejor regalo para jugar estos bonitos días navideños de paz y amor en familia.

Les confieso una cosa, (pero, por favor, no se lo digan a nadie): lo del Trivial... no. Pero el Monopoly... el Monopoly me pone, vamos, que sí, que lo quiero y lo quiero ya. Me parece maravilloso que Hacienda se llame 'Taxman', y que las figuritas sean: ¡la morsa, el sol, la frutilla, el martillo, el pulpo y el garage, digo... el mapache! Además, se pueden recorrer y comprar las producciones discográficas de los chicos, como si de uno de esos ejecutivos dueños de Northern Songs se tratase. Incluso puedes convertir Abbey Road en un lupanar si lo deseas. Increíble.

Malditos ejecutivos de Apple Corps., una vez más nos hacen sufrir con su propuestas... ¿por qué no nos dejan vivir? ...Maldita máquina de exprimir naranjas... ¿por qué nadie digitaliza el cartón, las figuritas, los billetacos...?
¿Y una Rickenbacker rojita?...

lunes, 21 de diciembre de 2009

¿Trivial Mono o Estéreo?

En un intensa batida por la red de redes, he hallado este incunable: ¡Un trivial pursuit sobre nuestros amigos! Acojonante.(Disculpen mi exaltación...). Un vendedor mejicano ha colgado este artículo cuya promo reza así:

Que tanto sabes de THE BEATLES!!

Trivial Pursuit The Beatles contará con más de 2.500 preguntas....repartidas en seis categorías: historia, canciones, álbumes,singles, películas, Estados Unidos y en solitario. Ellos serán divididos en partes iguales en tres niveles de dificultad.

(No, por dioss, ¡no me corten en trocitos a los chicos!)

Pon a prueba tus conocimientos! Un tablero de juego especialmente diseñado, funciones de fotografía del grupo, y una matriz singular destaca el logo de The Beatles y otros iconos. El tablero de juego tendrá cuatro zonas especiales:


1. Come Together Zona
2. Get Back Zona
3. All You Need Is Love Zone
4. Ticket To Ride Zona


ARTICULO BEATLE MUY DIFICIL DE CONSEGUIR, DE COLECCION!!!!!

¿Y ustedes? ¿A qué zona pertenecen? Yo me declaro 'fans' de la zona 'Ticket to ride', que seguro me lleva a alguna parte y, además, 'she don't caaare!'. Interesados diríjanse aquí . Por tan sólo 899 pesos tendrán un bonito Trivial original y patentado por Apple Corps para estas navidades. (Previo envío de 'sien pesos por estafeta nomás'). Y si no les convence el precio, aquí lo tienen en Amazon a 9,99 dolarcetes.

Y para rematar esta entrada lúdico-festiva, les dejo con este desganado playback de ticket to ride que sólo unos bitels de vuelta de la bitelmanía se podían permitir. Estén muy atentos a ese Ringo guasón.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Artistas que Tienen un Hemisferio del Cerebro Ocupado por el Repertorio de los Beatles... y de los Beach Boys: WILD HONEY

He tenido que abrir un subapartado dentro de esta serie de capítulos sobre 'artistas' con el cerebro atrofiado por la lírica bitel. Es un caso especial el de Guille -en la foto mirando lo que se le viene encima-, alma mater del proyecto musical 'Wild Honey', pues sufre una doble atrofia debida a su desmedida querencia por la única banda americana que plantó cara a la invasión bitel: the beach boys.

Y es verdad: el cuerpote de Brian Wilson -cerebro de b.b.- fue capaz de tragarse a los figurines de Lennon y McCartney... hasta que las medicinas/drugs se lo permitieron. Las canciones surfin yiuesei de inicios de los sesenta son un subidón, y el 'pet sounds' una joyita de orfebrería pop cuidado hasta el mínimo detalle, desde un aproximación creativa muy distinta a la técnica bitel.

Y eso precisamente es lo que ha hecho Guille 'Wild Honey' con su primer disco: una joyita de orfebrería pop, finamente construida en su taller casero y rematada por el insigne productor americano Brad Jones (otro artista 'atrofiado...') en su estudio de Nashville. Fue allí donde tomó la forma definitiva tan delicado producto, apto para todos los públicos, desde metaleros empedernidos con corazoncito a señoras de salón con abono en el auditorio nacional: 'Epic handshakes and a bear hug' (Apretones de manos épicos y un abrazo de oso, así es el título) se cuela por el paladar dulcemente y te abraza como un oso cariñoso para, 30 minutos después, dejarte envuelto en una serenidad y una paz espirituales que ni los bitels en Rikishesh con el Maharishi. Pueden descargárselo de gratis aquí, o bien comprar o regalar la edición de lujo (vinilo + CD) por tan sólo 12 euros. Nunca la alta orfebrería fue tan fácil de conseguir.

El viernes 18 de diciembre, Wild Honey presenta su disco en la NEU!CLUB (Sala Galileo, Galileo 100, Madrid) a las 21:30
Además, el 'chou' constará de dos partes contrastadas e igualmente emotivas: una primera donde se irán desgranando las canciones de 'Epic handshakes...', y una segunda donde, la misma banda, tocará en directo las canciones del divertido disco de navidad que el productor Phil Spector (essse productor del 'let it be', por cierto, ya hablaré de él más adelante...) publicó en el año 63, 'A Christmas Gift for you'. Grandes clásicos como 'Here comes Santa Claus', 'I'm dreaaaming of a white christmas', etc. en clave ronette pop. Diversión a raudales.

Ustedes verán lo que hacen, pero yo no me lo pienso perder. De hecho me voy a llevar mi guitarra, cascabeles y armónica para acompañar a los chicos en el escenario: sí, me confieso, soy parte integrante del potente directo güaildjoniano -seremos 7 componentes sobre el escenario: bajo, batería, banjo, guitarra, voces, ukelele, percusiones...-, no me he podido resistir a participar en tan insigne cita. Les aseguro que un splendid time is guaranteed for all...

lunes, 14 de diciembre de 2009

Campos de frambuesas para siempre

Sí, bitelrepostería.

Hoy lunes me desperté, y cuando llegué al estudio... esta tarta casera que véis en la imagen estaba sobre la mesa. No era un dinosaurio ni un sueño: era real, palpable como la nieve sobre los capós de los coches. Qué frío más rico.

Podríamos denominarla tarta 'campos de frambuesa para siempre'. No sé si está en mono o en estéreo, sólo os aseguro por el simple placer de dar envidia que está deliciosa. La autora es una compañera que, sin duda, quiere hacernos amar los lunes nevados de invierno. Y sí, claro, claro que los amamos.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Nostalgia de un lugar donde nunca estuve

Qué bonito me ha quedado el título. Ahora les explico.

Toqué hace unos meses en formato mate-acústico en la madrileña librería El Argonáuta, esto es, sin amplificación y al modo de trovador medieval (Ver video abajo). Inaguré un ciclo titulado 'Música de Librería' que se viene celebrando los sábados al mediodía, a la hora del pinchito y la cañita. Es una iniciativa insólita en Madrid, donde los niños de papis sensibles al fin pueden disfrutar de la música en directo rodeados de libros y cuentos. Comprobé que los niños, efectivamente, son un público atento y muy agradecido: te miran desde el suelo con ojos como platos, siguen cada sílaba, les interesa de nuevas la historia que les estás cantando/contando, mueven los pies, la cabecita y las manos, vamos, que no están en la barra del fondo forrándose a gin-tonics mientras charlan a gritos sobre la hipoteca con su colega. Disfruté mucho.

Hace poquito, Alicia -la responsable de este ciclo del que les hablo- me escribió un correo informándome de la reciente publicación de un libro titulado '22 Escarabajos, antología hispánica del cuento beatle' (Ed. Páginas de Espuma). 22 historias que tocan, rozan o se centran en el tema bitel, escritas por autores españoles y sudamericanos no menos bitelmaníacos. ¡Albricias! (Mi vanidad me llevó a pensar que yo no estaba en la lista de 22 escritores que participan; acaso se deba a que no soy escritor, -por el momento-, y que no tengo ningún cuento bitel publicado. Pues bien, editores de futuras antologías: les propongo me tengan en cuenta, lean mi blog y no me nieguen que '¡Dónde vas, alma de goma!' podría estar en uno de esos divertidos tomos.)

No había tenido tiempo de acercarme a El Argonáuta para comprar tan atrevida edición cuando, oh casualidades del destino, el pasado sábado llegó a mis manos en forma de regalito de parte de un ser querido que previamente no había sido informado de mi interés por este libro. ¡Bingo! Acertó de pleno. ¿Quiere esto decir que mi entorno me piensa bitelmaníaco perdido? Yeah, yeah... Yeah. (A partir de hoy me voy a concentrar intensamente a ver si una mañana aparece en casa un señor de Seur con una Rickenbacker 330 rojita bajo el brazo). Pero vayamos a la chicha.

La cuestión es que me ha gustado mucho el prólogo de la antología. Sí, también he tenido tiempo de leer algunos cuentos. (Participan Rodrigo Fresán y Andrés Neuman, por cierto). Me gustan más los cortitos que los largos, en mi opinión un cuento bitel ha de ser corto, intenso, bien trazado, como una buena canción pop. Pero es el prólogo -eso que hay que casi siempre nos saltamos pero que en este caso sería un pecado- lo que me ha dado las palabras que me faltaban para expresar la emoción que viví 'La primera vez', esa misma sensación que me proporcionan las canciones del Album blanco o el And your bird can´t sing.

Hablo de un sentimiento que se llama, tatachiaannnn!: 'NOSTALGIA DE UN LUGAR DONDE NUNCA ESTUVE'. Eso es lo que me produce... y no me digan que no es precioso. (Gracias Oscar Wilde, siempre brillante, no podía ser menos). Interprétenlo como deseen. Yo lo interpreto como una sensación de libertad, un imposible viaje a los '60, al swinging London, un trip alucinado con algo de melancolía... y en la época adolescente más aún: un antídoto contra la desazón, la rigidez de las normas, el camino marcado, quizá un intangible imposible de alcanzar, una utopía, pero... ¡permítanme al menos soñar! Porque significa más cosas, muchas más, pues todo lo abarca ese lugar donde nunca estuve. Es, por supuesto, un sentimiento extensible a todo tipo de música y, yo diría, a todo tipo de manifestación artística, literatura y cine, al fin todas ellas formas de libertad del individuo.

En el caso bitel se me juntan por tanto dos nostalgias: el recuerdo del momento vital en que escuché cada uno de esos discos por primera vez o en momentos especiales de la vida y, por otro lado, la nostalgia de ese lugar donde no estuve. Teniendo en cuenta que, según mi propia matemática emocional, las nostalgias no se suman sino que se multiplican (esto me lo acabo de inventar así por las buenas, pero seguro que es cierto), imagínense el océano nostálgico en el que me sumerjo cada vez que se escucha un tema bitel en un hilo musical. Les puedo asegurar que me declaro un anti-cualquiertiempopasadofuemejor, un cero yonqui de la nostalgia: entiendan por tanto que rehuya algunas cadenas de supermercados y que incluso haya pasado largas temporadas sin escuchar un solo acorde de los 4F. Esto último les aseguro que es rigurosamente cierto.

Así que nada. Ahora que se acercan estas fechas tan señaladas, bañadas para muchos por una profunda melancolía, qué mejor que regalarse una lectura bitelmaníaca lúdica, emocionante y festiva. Recuerden, se vende en el Argonáuta. Aprovechen que este sábado a las 13:15 hay concierto!

lunes, 7 de diciembre de 2009

Teleñecos

Buenos y lustrosos lunes. Para desengrasar he preparado esta lúdica entrada sobre nuestros queridos teleñecos o muppets y los bitels. Antes quiero agradecerle a Fran Nixon el haberme enviado desde su magnífico blog unos cuantos cienes y cienes de lectores que se han tomado la molestia de beber el rico zumo de naranja de la entrada del viernes. Muchas gracias a todos por prestarme sus oídos.

La gente de mi quinta recordará aquellos míticos viernes de finales de los setenta/principios de los ochenta inolvidables, cuando se emitía por tve1 en la tarde-noche un capítulo de 'los teleñecos', seguidamente la serie 'Con ocho basta' y, finalmente, el concurso de Chicho Ibáñez Serrador, 'Un dos tres, responda otra vez' entonces con Mayra Gómez Kemp. (Vale sí, ya lo sé, muchos de ustedes convivían con padres intelectuales y veían 'la clave' de Balbín, su cerebro creció sano y fuerte, rodeado de realizadores polacos, escritores franceses y políticos alemanes. En mi caso, mi compañía fue la calabaza Ruperta, c'est la vie).

Pero no se crean, no me voy a poner abuelo cebolleta -ah, ya no se hace tele como la de entonces, aqueeellos aaaños..- no no no. Hoy tenemos el bendito youtube, ¿qué más queremos?, canal desde donde llegó a mis ojos y oídos la pedaso de versión que los geniales muppets se han marcado del 'Bohemian rapsody' de Queen (para mi, una versión épica-kistch del 'Happiness is a warm gun' de Lennon). Pero no es este video el que les cuelgo aquí. Como hacía tiempo que no veía nada de estos bichos, me puse a bucear en el océano youtibiano y encontré esta versión del she loves you que hizo saltar lágrimas de mis lagrimales de tanta risa que me dio. La versión es sublime, una mezcla de música electrónica 'tocada', Pascal comelade, e insect-pop (toma etiqueta que me acabo de marcar!) que ya quisieran para sí muchos compositores modernos. No se la pierdan, aquí se la dejo.

viernes, 4 de diciembre de 2009

La máquina de exprimir naranjas

Permítanme una digresión dentro de este blog bitelmaníaco y escuchen esta bonita historia basada en hechos tan tristemente reales como el manto de orines que cubre el centro madrileño. Dice así:

En la empresa de publicidad donde trabajaba un amigo pusieron una máquina expendedora de zumo de naranja natural. Una especie de lavadora gigante llena de naranjitas. Le dabas a un botón y salía un vaso de zumo rico rico. Para mayor gozo, el vasito era gratuito, puritita generosidad de la empresa: barra libre de zumo para todos. Pues bien, desde el primer día los empleados enloquecieron y empezaron a consumir zumo en cantidades industriales, 3, 5, 7, etc. vasos diarios (supongo que la vitamina C haría estragos en los sistemas nerviosos). Por lo visto se llegaron a consumir 40 kilos de naranjas al día. La becaria sueca flipaba: 'pero... ¿por qué bebéis tanto?’. Y el epañol medio respondía cargado de razones: ‘¡¡porque es gratis!! ¿no lo ves?’.
A los pocos días la dirección de la empresa, tratando de evitar la quiebra por naranjicidio, modificó la política de precios y fijó el vasito en unos 60 céntimos simbólicos. Parece ser que todos comprendieron. El consumo pasó a ser razonable y la empresa pudo seguir comprando naranjas. Fin de la historia.

(Y ahora, con voz de telepredicador, yo digo...)
En esta gran máquina de zumo de naranjas que es internet exprimimos hasta la última gota, nos emborrachamos de vitamina C, lo tenemos todo, está ahí, ¡¡¡es gratis!!! ¿no lo ves?... ¿Cómo vamos pues a permitir que nos lo quiten si ya somos yonquis de la descarga por la patilla? ¿Por qué nos han dejado tanto tiempo la máquina de naranjas y ahora nos la quitan? ¿Qué clase de demoño nos niega nuestros derechos civiles? ¿Son acaso los cantantes, actores, chulos, vagos, ricos, cretinos, los que nos la quitan? ¿Es que quieren su propio bien a costa del bien de la mayoría? (Eso dice un partido de derechas en la oposición que promulga el despido libre y a la vez defiende los ‘derechos de los internautas’. Viva la esquizofrenia.)

No, no y no permitiremos que la máquina de zumo pare: antes saldremos a las calles, quemaremos autobuses, nos inmolaremos ante el ministerio de cultura. (¿Conseguirá este ministerio suficientes dosis de metadona para la población española, yonqui del todo gratis number one de europa? Muchas dosis son esas. Los laboratorios farmacéuticos no creo que den abasto. Quizá se estén frotando las manos. ah, no, los que se frotan las manos son los operadores de internet, qué cabrones, nos han vendido el todo gratis y nos lo hemos creído) .

Las bondades de internet son indudables. Este blog es un vivo ejemplo. Pero la llamada democratización gracias a internet es una verdad a medias: la cultura es de todos, quiero decir, de todos incluyendo también a los que la generan. Porque cuando se dice que es de todos y por tanto gratuita se está excluyendo a los productores. Entonces la creación y producción se convierten en un acto ‘exclusivo’ y excluyente: sólo unos pocos rentistas con gran capacidad adquisitiva pueden permitirse el lujo de palmar pasta cada vez que filmen una peli o graben un disco a sabiendas de que estará disponible en la máquina de naranjas en cuestión de segundos sin contraprestación alguna. Vamos, que volvemos al siglo XIX cuando sólo los aristócratas –y las pobres ratas de buhardilla- se podían permitir el lujo de filosofar.

Parece ser que la suerte está echada y el pueblo internáuta ha hablado: nadie quiere pagar los 60 céntimos que cuesta una canción. Así sea. Ojalá en un futuro se puedan digitalizar las mandarinas, un chalecito en la montaña, un buen coche, o una bufanda. La máquina de exprimir naranjas nos dará entonces más alegrías si cabe: al fin todo, pero todo gratis de verdad. Les aseguro que un músico como yo lo agradecerá.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Booombas

Trato de buscar una relación entre los bitels y los clash y no la encuentro más allá de que los dos grupos llevaban dos guitarras, bajo y batería, vale sí, que ambos provienen del rock, etc... pero no me es suficiente. Quizá sirva este cartel anunciando a los segundos en el mítico Shea Stadium (ver entrada 'Gente que estuvo allí (I)') como cordón umbilical entre ambos grupos. Quizá sirva también el hecho de que Joe Strummer fuera inicialmente un jipi convertido en punki para, finalmente, reconvertirse en jipi. Paz y amor.

La excusa es que he grabado 'Booombas', una versión particular de la canción 'Spanish Bombs', todo un hit, para el homenaje a los 20 años del 'London calling' que está organizando radio3 (san radio3, la única radio con cobertura nacional que se acuerda de los músicos). La cuestión es que pincharon el tema hace una semana en el programa Hoy empieza todo y ha debido tener bastante repercusión, porque he recibido varios correos de oyentes interesados en cómo conseguir la grabación. Por ello, y como Mate vuestro que soy, he decidido colgar el mp3 con la versión en mi web oficial www.matelaweb.com para que todas aquellas almas sensibles la disfruten como merecen. A cambio -ya saben que los artistas estamos necesitados de cariño- espero sus muestras de amor en la dirección info@matelaweb.com

Disfrútenla!

martes, 1 de diciembre de 2009

Año 3000

En una interesante labor de rastreo, un seguidor o ‘fans’ me ha enviado el video que os adjunto. A veces me pregunto qué será de los Beatles dentro de 1000, 2000 ó 5000 años más allá de Orión, tras la posible hecatombe que se produzca cuando ‘alguien’ apague todos los servidores y nos quedemos sin iutube, redes sociales, gúguels, gemeiles y el mercado del todo gratis que produce tantos orgasmos a diario. Sostiene un amigo que ése será el comienzo de la tercera guerra mundial. ¿Resistirán nuestros 4 amigos?

El video está en el idioma del imperio, pero os podéis hacer una idea. Es un falso documental supuestamente rodado en el futuro año 3000 sobre hipotéticos ‘restos’ de civilización ‘bitel’. El ejercicio de arqueología tiene su gracia y la ironía es que probablemente los ejercicios de arqueología de hoy en día al respecto de la era prehistórica, griega y romana no dejen de ser, al igual que éste, un collage lleno de malentendidos y supuestos.

Aquí lo tienen, luego me cuentan:



(No puedo evitar recomendarles, al hilo de esta entrada y para todos aquellos interesados en el origen de la música, un libro titulado ‘El mundo en el oído (El nacimiento de la música en la cultura)’, por Ramón Andrés en la estupenda editorial El Acantilado. Dentro del collage de ideas de que hablábamos, en este libro pueden encontrar anécdotas muy interesantes como por ejemplo que en determinadas culturas la flautita primitiva se consideraba un instrumento del diablo por el soniquete agudo que salía cuando una persona soplaba a través de ella: era como si el alma del diablo saliera de esa persona, a witch!! que dirían los monthy python.
Por otro lado, si hablo de ‘Agora’ de Amenábar -vale sí, a muchos no os ha gustado-, al menos me quedo con la emocionante escena del teatro cuando el ‘enamorado’ toca una pieza a toda un audiencia con una flauta doble. Quizá esa escenificación no esté lejos de lo podría ser un concierto en aquella época.)

viernes, 27 de noviembre de 2009

¿Posavasos mono o estéreo?

'Sigue la beatlemanía', reza la publicidad de un El País inasequible al desaliento en su imparable intento por vender papel los domingos. Esta vez tocan los posavasos.
He aquí un dilema ético/moral para todo fan que se precie, pues... ¿no sería acaso irrespetuoso posar nuestras cocacolitas, cafés, gintonics, vasos de agua, etc. (por no hablar de líneas blancas) y pisar las preciadas portadas y, por tanto, los getos, perdón, jetos (según el María Moliner) de nuestros 4 amigos?
La respuesta está en el viento, espero sus opiniones al respecto.

(Se rumorea que un comando bitelmaníaco violento planea un secuestro de la tirada este mismo domingo. Son personas sin escrúpulos, capaces de vender a sus abuelas por un single vinilo del twist&shout. Avisados quedan.)

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Artistas que Tienen un Hemisferio del Cerebro Ocupado por el Repertorio de los Beatles (II). José Luis Pardo

Nada que ver con el Pardo de Juan y Junior ni con el periodista musical pureta. No, no. Este filósofo y profesor en la Complutense madrileña es todo un artista de la pista bitel. Sí, claro, aquí caben filósofos, el manto bitel nos cubre a todos por igual, a los de arriba, a a los de abajo, a los de centro... y a los de dentro. José Luis Pardo (en la foto de promo, en posición abbeyroadiana) no ha publicado ningún disco, no. Les explico.

Hace cosa de un par de años leí una reseña -¿en el ABCD las artes y las letras?- de un libro escrito por el profesor. Decía: ‘siguiendo corte a corte las canciones ... de los Beatles, J.L.Pardo se lanza a desentrañar los entresijos de la cultura pop sin gestos paternalistas y sin pretender reducirla a una versión simplificada de la alta cultura, etc. etc.’ Sin perder un minuto, agarré mi caballo de acero y al galope me planté en la Central. Dejé la bici en el abrevadero y me di unas vueltas entre las góndolas hasta encontrarlo. Lo cogí, lo hojeé, lo olí (esto es importante). ‘Esto no es música’ (Introducción al malestar en la cultura de masas). Galaxia Gutemberg. Un buen tomo de 500 páginas. Nervios, excitación: lo dejé en su sitio, subí a los pisos de arriba, (es un rito inevitable), bajé, lo agarré, pagué y me marché triunfante.

En el interior de las tapas el libro trae, como esas novelas de viajes que incluyen mapas del lugar, un dibujo a línea de las siluetas de los personajes de la portada del sargento pimienta y unos numeritos en cada rostro que nos lleva a una leyenda con la lista de sus nombres, como saben, personajes de la alta cultura como Bernard Shaw, Aldoux Huxley o Marx hasta iconos populares como el gordo y el flaco, Marilyn Monroe, etc. Pues bien, el libro se agarra tanto a las canciones de los bitels como a cada uno de esos personajes para ‘desentrañar los entresijos de la cultura pop y bla bla...’ o más bien para confrontar ese choque que se dió en el siglo XX entre la alta cultura y la cultura popular o quizá la llegada al fin de la alta cultura a las clases populares a través de los medios de difusión de masas, o quizá la banalización o no de la alta cultura o quizá la pequeña revolución cuya proa fueron los cuatro melenudos. ‘¡Esto no es música!’ era y es el grito de guerra de los ‘padres’ que no entienden lo que escuchan sus hijos. It’s always the same.

En fin, el libro trata de esas y de muchas más cosas, es una pura historia occidental del siglo pasado, con momentos muy lúcidos e historias que, más allá de lo anecdótico, te enganchan desde el minuto uno. Ejemplo: las vidas paralelas de Sissi emperatriz y su asesino, el anarquista italiano Luigi Lucheni. Algo increíble pero cierto, toda una metáfora del encuentro entre la alta cultura y el pueblo bajo. Por supuesto, también hay digresiones sobre el platonismo invertido nietzschiano, pero no se apuren los legos en la materia como yo: si se les hace bola pasen página, que luego seguro llega una divertidísima anécdota de Charlot, que por lo visto imitaba a Dan Leno, otro ‘payaso’ inglés del XIX con bigotito (sí, el mismo que imitó posteriormente Hitler, qué suerte macabra), o la fantástica teoría del ‘offbeat’ en la música negra americana (no lo explico aquí por cuestión de espacio, que si no luego me regañan). Por supuesto, también hay mucha letra de canción bitel y un conocimiento profundo de un repertorio asentado en un hemisferio del cerebro junto a Platón, Aristóteles, Kant y todos sus colegas.

Como no tengo video para ilustrar la entrada, aquí les dejo con un breve texto que he picado para ustedes:

"A veces nos preguntamos por qué las canciones de los Beatles parecen perfectas. Ellos escribieron y tocaron grandes canciones, pero también produjeron muchas niñerías y baratijas, y no es menos cierto que otros artistas también compusieron melodías muy hermosas. Lo que tienen de peculiar las de los Beatles, lo que las hace incomparables, es que al escucharlas no oímos solamente 'buenas canciones', sino que estamos ante algo que habitualmente no se oye (porque no es audible): las reglas para hacer canciones de música pop. Desde la ingenuidad adolescente de los temas de pareja de los tres o cuatro primeros álbumes hasta la delirante libertad de exploración del blanco doble, pasando por incursiones y escaramuzas inventivas como Eleanor Rigby, Fool on the Hill, I am the walrus, Tomorrow never knows o Norwegian Wood, los Beatles, sin otra pretensión que la de la simple 'diversión' (pero divertir significa verter en moldes inesperados), produjeron uno tras otro los prototipos que aún sigue explotando la música pop y, de paso, inventaron el modo de ser de un grupo de música, de hacer clips, collages, cut-up, mezclas y separaciones (...)"

Eso es. Maravilloso. Este párrafo sintetiza de manera brillante lo que intento expresar con mi presente blog. Por cierto, José Luis Pardo escribe hoy un artículo sobre Ferlosio en El País. Échenle un vistazo si les apetece.

(Pequeños trucos a pie de página para lectores principiantes de filosofía: antes de comenzar a leer cualquier ensayo, tratado, etc., miren en el diccionario las palabras epistemología, ontología, tautología y cualquier cosa terminada en logía y verán cómo se hace todo más fácil. Es como cuando de pequeño uno tragaba la merluza rebozada junto con el yogur de limón para pasarla mejor.)

lunes, 23 de noviembre de 2009

Bitelsterix

Me llega a mi buzón esta viñeta de los inefables Asterix y Obelix (Gracias de nuevo a mis amistades que se preocupan por enriquecer este blog). Tengo que reconocer que los galos nunca me entusiasmaron especialmente -igual que Tintín, ese chico ambiguo de peculiar relación con su can-, pero bueno, les vamos a perdonar la vida por el guiño a los 4 de Liverpool. Es cierto, que sólo se reconoce físicamente a Ringo (que lleva un bonito laúd a la espalda, jajjaja!) y quizá a sir Paul, de prominente mentón. pero la reacción de las chicas del poblado es el inequívoco grito universal: ¡Hiiiiiiiiiiiiii!
Lo normal aquí y en la Galia.

viernes, 20 de noviembre de 2009

A veces sueño con Rickenbackers (III)

Qué bonita es la negrita de Lennon, todo un clásico. No lo digo por nada en especial, que nadie se dé por aludido.

En otro orden de cosas, voy esta noche a ver en directo al señor del video. Se llama Pascal Comelade. La verdad es que estoy ilusionado. No sé si Pascal tiene un hemisferio del cerebro ocupado con el repertorio de los Beatles. De lo que sí estoy seguro es de que tiene un hemisferio del cerebro ocupado por sardanas lisérgicas, con mucho pan tumaca alucinógeno y que, aunque no me vuelva loco -o sí-, me va a prestar muchas ideas para futuros arreglos de canciones.
No se pierdan el video. Estoy por introducir el solo de 'pajita' en mi repertorio. Ya les contaré.



miércoles, 18 de noviembre de 2009

Fiebre en las gradas

Además de leer el ABCD las artes y las letras, paso la sobremesa del sábado disfrutando de la Premier League por TV. (Ahh, no te pega nada, me dice un amiga. Vale, bueno, no sé, a mi me pega todo, o casi todo, dejen que me explique…) Tengo que decir que el fútbol me aburre sobremanera, especialmente la liga española, a excepción del juego del Barça y de la propia selección española… el resto, bufff. Pero en la liga inglesa hay algo que me engancha. No entiendo ni papa de fútbol, pero da igual; debe de ser el color verde eléctrico de los campos, la forma en que las redes cuelgan de las porterías, los cánticos de las gradas, la rapidez de los jugadores, la verticalidad del juego (toma ya, esto se lo he oído a Valdano o a alguno de esos), no sé, disfruto, me relaja, aflora mi cerebro reptiliano, me dejo llevar.


Un patriota, un idiota
Mi debilidad es el equipo del Liverpool, no se crean que por los bitels, aunque las filias tengan en común una raíz primitiva irracional. Veamos:
Yo, que me considero esa horterada que llaman ‘ciudadano del mundo’, me aburren los himnos, me asustan las banderas…
Yo, que me quedo con aquello de mi patria en mis zapatos, mis manos son mi ejército…
Yo, muchas veces extraño o extrañado del país donde me ha tocado vivir/sufrir por causas del destino…
Yo... yo reconozco que me mola el spanish Liverpool. No es que me mole: es que me emociona el spanish Liverpool. Sí, doctor, I can’t help it. Pero, ¿por qué doctor? ¿qué he hecho mal? ¿es grave? ¿seré seguidor también de Fernando Alonso…? ¿sufro de patriotitis aguda?
No, no y no. Por favor, dejémonos de moderneces, ilustraciones o francesismo civilizado: estoy apelando a algo mucho más primitivo que todo eso, al canto tribal, a la raíz cultural, la lengua, lo cercano y, sobre todo, la contradicción humana, uno de los regalos más preciados que nos hizo la naturaleza y lo que me permite disfrutar con orgullo (ejem) de los logros de mi vecino carpetovetónico en el mercado extranjero. Cualquier manual de antropología básica me da la razón.

Bueno, vale, zoy epañol
Me mola que haya un tío serio llamado Rafa Benítez (en la imagen, en un marco barroco como si de un dictador de república soviética se tratara), alias el antiepañol de chichinabo y fanfarria, de cachondeo, fiesta y torito, entrenando a un superclub inglés. Y si me paro a analizarlo, sigo al Liverpool porque lo dirige ese palo seco y porque en su plantilla hay varios españoles buenísimos, Riera, Reina… aparte del anglo Gerard, (éste es inglés, sí, un imán carismático, un jugadorazo, amén de farras). Y me jode que me lo hayan medio desmontado llevándose a Xabi Alonso y a Arbeloa, -maldigo al Madrid una y mil veces, Benítez al día de hoy está en el aire-, aunque me sobrepongo con paciencia… porque siempre nos quedará Torres.

Towers
El kid es la repanocha (pronúnciese con la nariz tapada), vale que no es un gran modelo de Emidio Tucci, admito su falta de naturalidad, pero es el mejor delantero de Europa junto a Cristiano Ronaldo (y maldigo al Madrid una vez más por haber desmontado también al Manchester. Ahí se atraganten todos con sus millones). Eso está claro, no descubro nada. Sólo quiero transmitirles que este tío es espectacular en el campo; desde la grada se pueden escuchar las zancadas que da sobre la hierba. Es todo fuerza, habilidad y, sobretodo, fe. El es un creyente, ¡aleluya! Sí, Fernando Torres tiene fe: no hay más que ver el gol a cámara lenta que marcó en la final de la pasada Eurocopa. Puritita fe. Cada vez que me acuerdo se me saltan las lágrimas (perdón, me se saltan las lágrimas que diría una madre de folclórica). La zancada larga, el caracoleo entre defensa y portero, el toque final con la punta de la bota, in extremis, estirando como un boomer la pierna, una auténtica película de suspense ver entrar el balón mansamente en portería. ¡Gol!

The Kop
Pero, ya está bien, que esto no es blog sobre jurgol. Nada más lejos de la realidad. La cuestión es que un buen amigo me ha enviado el video que les he puesto abajo. En él sale la mítica – en ocasiones violenta- hinchada del Liverpool en el supuesto fondo ‘sur’ de Anfield, aquí denominado The Kop, en unas imágenes del año’64. Véanlo y luego me dicen. Estén muy atentos a partir del segundo 55’’. A mi me parece fantástico, algo gayer, incluso enternecedor ver a toda ese bunch of holligans cantando a pecho descubierto...



Y para posdatar, al hilo de esta entrada, no puedo menos que recomendarles un clásico titulado ‘Fiebre en las gradas’ de Nick Hornby (sí, el de Alta fidelidad). No me vale que no les interese el fútbol. El, como seguidor impenitente del Arsenal, les explicará de modo ameno y pedagógico el mecanismo irracional de nuestro lado emocional y la capacidad para el fanatismo del ser humano. Está en Anagrama.
¡Tengan buen día!

lunes, 16 de noviembre de 2009

Recuerda

Por si alguien se despistó, aquí EMI-Parlophone recordaba con esta publicidad que detrás de la broma estaban los cuatro chicos...

Como ven, también soy capaz de generar entradas concisas y directas: una imagen, pocas palabras, siempre acorde con los tiempos que vivimos. Ahora tomen aire si no han leído la siguiente entrada. Vayan adelante, fuerza, léanla, es tema harto interesante, no se desanimen. Cuando terminen pueden seguir con este buen artículo de Diego Manrique que hoy publica El País, donde habla de cómo nuestro cuarteto rasgó el telón de acero:

http://www.elpais.com/articulo/cultura/lado/muro/elpepicul/20091116elpepicul_3/Tes

(Hace buen día hoy en el paralelo 40, meridiano 0 del hemisferio norte. Vuelvo en bici a casa, les deseo una buena tarde).

jueves, 12 de noviembre de 2009

W.Ch + Th.B = UK’s20th

No es la fórmula del condensador de fluzo ni la contraoferta a la teoría de la relatividad. No. Este binomio que yo mismo he ideado sintetiza de manera subjetiva y a título personal el siglo XX del Reino Unido, esto es: Winston Churchill + The Beatles. Vale, sí, la elección de iconos que representan al gran (ex) imperio anglosajón es reduccionista, subjetivo, falsario, idealista, minimalista y todos las listas que se les ocurran. Y mira que lo siento por Isabel, por su reina madre, por el gin tonic, por Aston Martin, por lady doDi y por Margaret –la dama de yerro-. Las cosas son así desde mi humilde punto de vista: ninguno de ellos explica tan milimétricamente lo ocurrido en ese país durante el último siglo como los dos elementos del binomio que propongo. Me explico.

Churchill, de ahora en adelante 'W'
W es un friki, uno de esos inadaptados que sufren en el patio del cole; jamás traga el estricto y castrante sistema educativo aristocrático inglés. Así que se planta en la adolescencia con un historial académico y social bastante lamentable. Estamos en 1895 y W decide entrar en el ejército. Se coloca en el regimiento de húsares (cómo mola la palabra húsar), que era algo así como un regimiento de caballería para ‘snobs’, esto es, seres de clase alta sin título nobiliario y aristócratas extraviados. Los cinco años siguientes son bastante trepidantes. Es destinado a la India y allí, en los ratos muertos que son la mayoría, aprende a través de los libros lo que no ha aprendido los 18 años anteriores... y comienza a escribir. Pero, sobretodo, descubre su lado guerrero: a W le gusta luchar, guerrear, pelear, es feliz en el campo de batalla, un tipo valiente capaz de liberar un tren apresado por el enemigo –esta vez en África-, ser detenido y posteriormente escapar de su encarcelamiento a través del desierto. Hazañas todas recogidas por los periódicos ingleses que ensalzan la figura de un jovencísimo Churchill cada vez más popular. Y sólo estamos al comienzo del siglo XX.

Tremendo personaje
A su vuelta a Londres como héroe nacional, W ya tiene planificado entrar en el proceloso mundo de la política. Su padre ya había sido ministro de economía de manera fugaz unas décadas antes. W se prepara para entrar en el partido conservador. Y así es como comienzan los más de 50 años de vida política de este monstruo de una cabeza –señora cabeza-. W surfea en el parlamento como un verdadero australiano en Tarifa, vé llegar la ola… y no pierde el tiempo: se cambia de partido si es necesario. Sí, es un chaquetero por su propio interés. Vamos a ver, para que lo entendamos al menos aquí en las españas: es como si Manuel Fraga –glubs-, habiendo sido ministro con Franco en los años 60, se hubiera cambiado al partido socialista para las elecciones del 82 y luego de nuevo al partido popular en el 96, y aún hoy fuese candidato por este partido para las siguientes elecciones. (Queridos historiadores, disculpen que haya dejado los matices para mis producciones musicales, sí, la comparación es extrema, pero reconozcan que de algo servirá a los lectores).

Momentazo W
Pero ya está bien de rollos patateros y lleguemos al quid de la cuestión. Estamos en el año 1940 y W es primer ministro. En los 40 años anteriores W ha sido parlamentario de a pie, ha ocupado varias carteras ministeriales, ha fundado periódicos, dimitido, acabado su carrera como político en al menos un par de ocasiones, ha pintado, ha escrito y mucho, ha construido con sus propias manos y pañuelo de cuatro nudos en la cabeza su propia casa, se ha casado con una mujer con la que será feliz y comerá perdiz toda su vida (sí, el guerrero es todo amor), ha renovado un sistema educativo del que se beneficiará Geoff Emerick (leer la entrada 'El señor de la izquierda'), ha querido declarar la guerra a Rusia en los años 20, etc. etc. etc. Vamos, que ha hecho de todo pero jamás de los jamases ha logrado su sueño: ser primer ministro. Y es en el 39 cuando se dan todas las circunstancias para que los ingleses confíen en el señor del puro. Las políticas de ‘Apaciguamiento’ del anterior primer ministro –Chamberlain- fracasan (sí, desgraciadamente, así es: esas que hoy se llaman ‘de buenrollismo’, somos todos colegas, venga Adolf, ¿hace un purito...?). Se declara la segunda guerra mundial y llega el momentazo W: el imperio británico se pone en manos del guerrero vocacional macarra a más no poder.

Que te pego, leches
W está un poco gordinflas, pero tanto como para comerse él solito el imperio... no sé. Él sabe lo que hay, que el ejército inglés está obsoleto, que no se ha renovado prácticamente desde la gran guerra y que el alemán es más grande, fuerte, poderoso y, lo más importante: es moderno. Durante todo el año 40, los alemanes bombardean las islas sin dificultad. Al principio se centran en las bases aéreas pero luego, oh error, se dirigen a las ciudades para minar la moral de la población. Mientras que todo esto ocurre, W mantiene el país en pie a base de frases ingeniosas y lapidarias que dan la vuelta al mundo. Para explicarlo mejor, imaginen dos adolescentes peleándose y uno de ellos está soltando golpes a diestra y siniestra mientras el que recibe responde todo chulo: ‘como te coja te mato... y tú más... que te voy a dar y verás’. Pues eso, a W le caen golpes por todas partes mientras responde con flema inglesa: ‘cuidao Adolf que la tenemos, que voy y te cojo del bigote, que luego lo vas a sentir...’, a sabiendas de que no había nada que rascar. De hecho, por un momento piensa lo inevitable: Roosevelt pactaría con Hitler el control sobre el Atlántico una vez invadidas las islas por los alemanes. UK está en bancarrota –y lo estaría por muchos años después de la guerra- y el imperio perdido cuando al fin los States deciden entrar en la contienda (ya en el ’41). Esa noche nuestro bonachón se emborracha al grito de ‘güi guón de güor!!’ (No pudo autoabrasarse con el inefable we are the champions, afortunado él que no lo sufrió).

I’m bored of the UK
Lennon nace en octubre del año 40. No es casualidad que su nombre sea John Winston. Ese año de 1940, la población inglesa confía religiosamente en W, tanto como para llamar con su nombre a sus hijos. (Lennon cambió la W por la Ono años después, ah, inglés ingrato). Pero en el ’45 con la guerra ganada ya es otro cantar: los ingleses, pueblo pragmático donde los haya, deciden quitarse del medio al hombre guerrero y W pierde las elecciones. Pero no se vayan todavía, aún hay más, porque este señor regresa de nuevo en los ’50 como primer ministro hasta que su coco deja de carburar. Ah, y le dan el premio nobel por sus memorias, etc. W muere en el ’65, totalmente senil, parece que sus últimas palabras son: ‘¡es todo tannn aburrido...!’. Claro, seguro que el hombre no llegó a escuchar a los bitels. Probablemente le habrían horrorizado –no olvidemos que W era hombre del siglo XIX- o quizá no; un madrigal como ‘Yesterday’ es universal y atemporal, capaz de hacer saltar las lágrimas a un cortesano de la época isabelina y a un replicante más allá de Orión al mismo tiempo. Se lo digo yo.

Back in the USSR
Bueno, y aquí es donde por fin entran nuestros chicos... the Beatles!!! No se me duerman, no les voy a contar la historia reducida sobre ellos, que vaya brasa que les he dado hoy. Simplemente me gustaría hacerles notar la importancia de los 4F en la imagen proyectada por el Reino Unido en todo el mundo. Frivolidades y chicas gritando aparte, -no digo nada nuevo-, la explosión de los Beatles puso de nuevo en el mapa a varios niveles –económico, social, cultural- a un país maltrecho que había abdicado su poder en las dos grandes potencias, USA y la URSS. Muy a pesar de la Thatcher, y con el permiso de la industria automovilística británica, la industria musical derivada de todo el movimiento de los sesenta se ha convertido en uno de los buques insignia de la economía británica y la gran influencia cultural en todo el mundo. Así ha sido en los últimos 40 años hasta hoy. Por eso creo que merecen ser el segundo elemento del binomio que propongo. Además, me gusta el hecho de que los dos elementos sean tan contrapuestos -uno longevo, el otro explosivo, uno gordo, los otros flacos, uno uno, los otros cuatro, (pero todos monstruos por igual), uno ying, otro yang ...- pero ambos vitales, siempre vitales y apasionados. Sin Churchill no habría Beatles, y sin Beatles no habría UK tal como lo conocemos. Ahí queda eso. (Nótese que, para que no se peleen, he separado a los dos machos alfa –W y Lennon- en el montaje de la portada hard days night que me he currado, por cierto.)

Haffner
Vale sí, lo reconozco: no soy un experto en Churchill ni en economía británica, simplemente cayó en mis manos este verano una bio escrita por el alemán Sebastian Haffner, hombre sabio donde los haya, que me enganchó sobremanera tanto por sus reflexiones brillantes como por su capacidad para ir al meollo de la cuestión. Esta entrada no es sino un resumen procaz de este libro que les recomiendo. Está en la editorial Destino y lo pueden encontrar fácilmente en su librería o biblioteca amigas.
(Lo siento, no puedo evitar recomendarles otro libro titulado ‘Historia de un alemán’,–un clásico del mismo autor-, un diario personal de su vida de juventud en la Alemania de los años 1910, ‘20 y ‘30, imprescindible para comprender el porqué de las cosas. Haffner se exilió en Inglaterra en el ’39, viéndolas venir. Sobre lo que ocurriría después ya tenemos la tristemente increíble pero cierta trilogía de Primo Levi... Pero ésa es otra historia.)

lunes, 9 de noviembre de 2009

¡Más madera...!

No he podido evitar abrir una nueva entrada al hilo de la beca bitel en la entrada inmediatamente anterior. Se preguntarán a qué se debe tanta excitación... bueno, pues, buceando en la web -estoy preparando un texto referente a Churchill y los Beatles que sin duda revolucionará el mundo del blog-, me he topado con la página de una tienda norteamericana que, amén de todo tipo de merchandaisin bitel, te confeccionan por encargo las chaquetas de la portada del Rubber soul, del concierto del Budokan, del Shea Stadium, de Hard days night... en fin, un mundo de color y fantasía que no se deben perder. La Budokan es hortera hasta decir basta, pero mola. Quizá yo me quede con la Crosswalk jacket de Abbey Road. Sí. Echen un vistazo, la página es fea de pelotas, pero merece la pena: http://www.beatlesuits.com/

Trajes de beatles punto com. También envían por correo la chapita de sheriff del Shea Stadium, el drum kit de sargent peppers hecho a medida de tu bombo, en fin... Estos yanquis están locos, locos!!

¿Manzana Mono o Estéreo?

La cosa se complica. En su cruzada por reactivar la economía mundial, Apple corp. y Emi se disponen a sacar al mercado una manzanita USB la mar de mona (ver imagen) con toda la discografía de nuestros amigos, edición limitada. Qué sin vivir para los bitélmanos recalcitrantes. ¿Qué hará R ahora? (Si no conocen a R, pueden leer la entrada ¿Caja Mono o Estéreo?). Las últimas noticias me dicen que compró la caja estéreo y que está ahorrando para la mono. Vale, sí, pero, ¿qué pasará ahora con la manzana? ¿Qué pasará y seguirá pasando con esos miles y miles de fanáticos que acumulan vinilos, casetes, cedés, tazas, relojes, estanterías, dildous, camisetas, rickenbackers... etc. etc. etc. con el sello bitel? ¿Tendrán espacio en sus hogares? ¿Dinero para mantener el ritmo del mercado?

Queremos respuestas y las queremos ya en forma de hechos contundentes, nada de retórica, sí ayudas tangibles y palpables...
¡¡¡Becas bitel ya!!!

jueves, 5 de noviembre de 2009

Gente que estuvo allí (II)

Abro este segundo capítulo dedicado a toda esa gente que vivió un momento bitel primoroso de primera mano con el testimonio único y original de mi compañera musical en Plastic d’amour, y sin embargo amiga, Blanca Lacasa. Ella misma se ha encargado de escribir el contenido de este post –vaya mi agradecimiento por descargarme de tanto trabajo-. Estoy seguro les resultará apasionante. Dice así:

Esta historia sucedió hace muuuuucho tiempo y, aunque no lo parezca, tiene relación con los Beatles. Sólo pido un poco de paciencia: como en las pelis buenas, la clave está en el desenlace final. Ocurrió hace una eternidad, cuando las discográficas tenían montones de dinero y se comportaban como hijos de millonarios gastándolo a troche y moche (haciendo presentaciones de discos planetarias, llevando a periodistas por medio mundo en business , alquilando garitazos para showcases...). Otros tiempos, vaya. Me tocó pues ir a entrevistar a Lenny Kravitz a ¡Miami! a su ¡residencia particular! (en realidad, una de ellas...). El motivo: el lanzamiento de un nuevo disco (cuyo nombre no recuerdo, creo que era el Lenny, pero no estoy segura).

(No puedo resistirme a escribir esta longaniza: ‘Lenny’, qué original título, cómo es posible, se rompió el cerebelo).

Llegada a Miami. Un calor asfixiante. Nos llevan en una especie de Hammer de lunas tintadas (lo dicho: a todo trapo) a casa del muchacho. Un bloque de hormigón gris que cualquier arquitecto de pro habría aprobado. En la puerta, varias motos y algunos coches (deportivo, ranchera, utilitario, en fin, lo clásico). Nada más entrar nos hacen descalzarnos (este detalle podría ser de escaso interés o habérseme olvidado si no fuera porque el soberbio dogo plateado de Lenny enganchó una de mis chanclas en sus fauces babosas y se dedicó a corretear por todo el jardín con el trofeo en ristre). Periodistas españoles, noruegos y de no sé donde más esperando turno, con los pies colgando sobre la bahía. Detrás de nosotros, la piscina y la casa, de inmensas cristaleras espejo. Él nos ve, nosotros no. Por fin me llega la vez. Entro. Un pequeñísimo y sonrientísimo Lenny me saluda. Recuerdo dos pin balls gigantes (uno de Kiss), una especie de sofá surrealista incrustado en la pared que daba una sensación de profundidad imposible, y la alfombra roja de pelos de una altura de casi un palmo (mis pies desnudos desaparecieron en la maleza). Tanta lisergia me da pis: unas compuertas a lo Star Trek dan la bienvenida a un galáctico aseo. El toque familiar lo pone el cubre rollos del papel higiénico: de ganchillo de Talavera (lojuropordios).

(Jajajajjajja, no sabemos si había cenicero de centollo vaciado)

Hacemos la entrevista en un incómodo sillón (modelo de esos que nunca he entendido en el que uno mira a un lado, y el otro, al otro). Al acabar el señor Lenny me ofrece tabulé y me dice que ya que parece que sé algo de música, me va a enseñar su pequeño estudio. Me hace pasar a un amplio espacio. Una mesa de mezclas de yo qué sé cuántos canales, una superpecera y su fastuosa colección de guitarras ("aquí están las que tengo al uso, las demás, las tengo en otro lugar"). Glubs. Yo tengo un mareo ya considerable. Y, entonces, entonces, me mira y me dice con sus ojos a media asta clavados directamente en los míos como platos: "y aquí la joya de la corona, la cuatro pistas con la que grabaron los Beatles". Tachááááán. La miro. Con veneración, arrobo e incredulidad. Es un trasto grande y tan poco sofisticado... No puede ser. Temo haber escuchado mal. Diosssssssssch. Lenny, dando por concluida la visita, se gira y yo aprovecho ese momento para, a cámara lenta, tocarla. Pasear los dedos de mi mano derecha por ella. Sí, señores, sí, sí, sí, yo he tocado la cuatro pistas de los Beatles.

Tatachiánnnn!!, la mítica mesa de grabación de 4 pistas –o, al menos, una de ellas- en la que posiblemente grabaron el sargento pimienta, el por favor, pláceme o el alma de goma. Esa especie de lavadora (ver imagen) con poco más de 5 potenciómetros por cuyos circuitos se deslizó la energía del monstruo de las 4 cabezas está en manos de Lenny. Sí, vale, quizá la envidia me corroa; acepten los paliativos:

1. Bastante me ocupa la lavadora en la cocina como para meter una segunda lavadora en el estudio. Además, es un cacharro viejo, seguro que inservible, Lenny es carne del síndrome de Diógenes, pobre desgraciado.

2. No soy fetichista.

También perdono a Lenny por ser unos de esos artistas que tienen un hemisferio del cerebro ocupado con el repertorio de los Beatles y aburrirme como a oveja desde el mamma said. Venga, no pasa nada.

Cierro este post con unos segundos de publicidad: Blanca Lacasa tiene un blog muy interesante que no os deberíais perder http://www.reflexionesdeuntapir.blogspot.com/
También podéis escucharla en http://www.plasticdamour.com/ y www.myspace.com/plasticdamour

martes, 3 de noviembre de 2009

Especial Beatles para programadores


Porque los programadores e informáticos también tienen su corazoncito -construído a base de ceros y unos pero, al fin, corazoncito- aquí adjunto un organigrama que puede acercarles a la sensibilidad bitel. Hagan clic sobre el mismo para disfrutar en detalle. Como ven, la fórmula logarítmica que explicará el éxito de la música de los de Liverpool está cada vez más cerca.
Por favor, no olviden cantar a voz en grito el nanananánanánaaa del final mientras repasan el java.

(Por cortesía de mi amigo Irri, que lo ha descubierto aquí... http://loveallthis.tumblr.com/)

jueves, 29 de octubre de 2009

¡Dónde vas, alma de goma!

Las cosas que suceden en la adolescencia, etapa de la vida guiada por la desorientación, la duda y la hormona, son imprevisibles. Es un momento de hastío vital, montaña rusa de emociones, descubrimiento de la soledad, del sentimiento de grupo o manada, en fin, de tantas cosas.

El hastío
Finales de los ochenta, 15 años, fin de semana sin planes, aburrimiento, tarde de sábado interminable, otoño casi invierno (ay, la cuesta abajo del otoño, noviembre que rima con diciembre, navidad, lo peor por llegar). Decido tomar el autobús de línea e ir a esos grandes almacenes donde siempre es primavera. (Para los no iniciados, la gran cadena española de almacenes ‘elcortinglés’). Objetivo: el Rubber Soul, ese disco de foto virada y tipografía sicodélica, el también llamado disco americano de los bitels. Entonces, yo no sabía nada de esto, simplemente me obsesionaba esa portada, me gustaba, me sugería, necesitaba, quería ese disco y lo quería ya. La cuestión es que en mis planes no entraba la idea de pagarlo: la cosa consistía en mangar la versión musicasete (asqueroso soporte de antaño, pero con la ventaja de ser infinitamente más reducido en tamaño que un vinilo delator). Sí, mangarlo, hurtarlo, tomarlo prestado, lo sé, yo, clase media bien, con paga semanal, regalos de cumple y navidad, sin estrecheces, con cierta capacidad de ahorro, el niño buenas notas… en fin, sean comprensivos, la adolescencia está necesitada de emociones, de planes, de sueños… y llena de testosterona. La aventura estaba a la vuelta de la esquina, cualquier anecdotilla era susceptible de ser amplificada en el patio carcelario del cole. Este disco merecía el precio del riesgo con doble victoria: la de aumentar mi colección y, por otro lado, vivir la vida intensamente (mangar en el cortinglés, qué atrevimiento… ¡que se jodan!).

Los nervios
Baste decir que entré en los almacenes con un cartel en la frente, en los ojos, en la mueca de la boca. Yo no lo veía, pero debía decir algo así: ‘Hola, vengo a mangar un casete de los Beatles, muchas gracias por su colaboración, son muy amables’. Pasé inevitablemente por la sección de perfumes, bajé al semisótano, di con la sección de discos. Mi capacidad para mantener las pulsaciones a un nivel aceptable, sobretodo en momentos de tensión, es bastante limitada. Me entró náusea. (Vale, tampoco quiero exagerar, no había babeo asqueroso ni tic nervioso alguno; con mi careto ya era suficiente). Deambulé entre las góndolas de vinilos. Me distraje con disimulo sobre la pila de una letra cualquiera. A mi lado, unas chicas siniestras comentaban disco en mano lo mucho que molaban los Inmaculate Fools. Miré alrededor, vi a un par de marujas y poco más. Ningún dependiente. Vía libre: caracoleé hasta la zona de musicasetes y me lancé a la letra B. Fui pasando cintas, clac clac clac clac. Lo encontré. Ahí estaban: las cuatro caras deformadas me miraban, qué poco lucía la portada tan chica. Pero daba igual, ahí estaba la pieza. La agarré para echar un vistazo. Emoción. Más nervios.

La caza
Pero vaya, no hacía falta mirar alrededor: tenía a las dos marujas en mi cogote -una a mi derecha y la otra a mi izquierda- en conversación a gritos cruzada, algo habitual aquí en España. No alarm no surprises: buscaban a Julio Iglesias. ‘¿Lo has visto Mari? pues no lo encuentro Puri…’ (Maldita sea, ¡¡pues dónde va estar Julio!! Julio no está en la puta ‘A’ ni el la ‘B’ ni en la ‘C’, ¡¡Julio estará en la ‘J’ de los cojones, o en la puta ‘I’!!!). Manoseé la cinta. Miré de reojo. Maldije mi suerte. Esperé. Al fin se marcharon y aproveché para quitar el plastiquillo. Sagaz yo, nadie me pararía: si quitaba el plastiquillo no sonaría la alarma. ¡Jajajja!¡No podrían conmigo!
Tengo las manos grandes, no se crean que es fácil quitar la funda a una mierdecilla de esas. Finalmente saqué la cinta de su caja. No había magnético alguno. Devolví de nuevo la cinta a su caja, miré de nuevo alrededor con falta de naturalidad… y la colé en el bolsillo de mi abrigo. Hecho.

La huída
Ahora sólo faltaba recorrer los escasos metros hasta las escaleras mecánicas. Arriba, la luz de la calle, la libertad. Como un poltergeist (corre hacia la luz, cooorreeee), di los pasos con extraña decisión, era como ir flotando. No miré atrás por miedo a convertirme en estatua de sal. Alcancé la escalera, ya casi tenía el pie sobre el primer peldaño, la victoria era mía, podía palparla, ya sentía el aire fresco del otoño en mi nariz, estaba casi a salvo, correría hasta casa, gritaría, escucharía ‘mi’ disco esa misma noche, it’s only loooove and that is all why should I feel the way I doooo! Sí! Sí! Sí!...
NO.
De repente, alguien me agarró del brazo por detrás y una voz me susurró ‘¿me puedes acompañar?’

Pringao
Ahí estaban la Mari y la Puri: las marujas sabuesas... y el cazador cazado. El bochorno, la vergüenza. Cortina roja sobre mi cara. Saqué la cinta del bolsillo . (Me pareció escuchar a Lennon decir ‘pringao’, pero en inglés, sonrisa de medio lado). Dócil, devolví el botín. ‘Qué manía tenéis de quitarle el plastiquito. ¡Que sepas para la próxima que las cintas no llevan alarma!’, dijo Mari, ‘llévatelo tú, que yo me quedo por aquí...’, añadió, y me dejó en manos de Puri.

La humillación
La ventaja de que te detengan un par de marus –la poli secreta del cortinglés- es el lado maternal, su capacidad para la ternura, algo impensable en el caso de un rudo picoleto o un nacional. Puri me llevó a la primera planta, ella delante, yo detrás como un corderito suplicante: no avisen a mis padres, por favor. La humillación, la impotencia, la falta de reflexión previa me impedía dar una respuesta digna al problema creado; no tenía capacidad de respuesta. Me veía ganador, jamás había reparado en la posibilidad de la derrota. Pasamos una puerta de personal y tras un laberinto de pasillos llegamos a la garita del segurata de turno. Me pidieron el documento y registraron mis datos. Estaba fichado. En ese momento, Puri se apiadó de mi y me dijo bajito, en confidencia: no te preocupes, no escribiremos ninguna carta a tus padres. Fui escupido a la calle por una portezuela secundaria. Se hacía de noche; aturdido, me arrastré hasta la parada de autobús. Regresé a casa.

Alma de goma
La semana siguiente fue un continuo abrir y cerrar de buzón, mañana y tarde, día tras día, en busca de la fatídica carta. Pero Puri tenía razón, nunca llegó.
Compré el Rubber Soul al año siguiente, en vinilo edición americana con la galleta de la manzana grande y reluciente. Flipé con las canciones. Cuánta emoción. Esta vez los pequeños secretos fueron ‘You won’t see me’ (so aaaaact your age) y el bajo fuzz y la propia canción de Harrison ‘Think for yourself’. Pero vamos, el disco es un diez, una obra maestra: se merecía el riesgo que corrí y mucho más a pesar de la humillación. Por un disco así lo volvería hacer... y probablemente me volverían a pillar. Gajes de la falta de oficio.
(¿Dónde andarán las marus sabueso al día de hoy? Si leen esto por favor escriban, se las echa de menos).

miércoles, 28 de octubre de 2009

'Soy fans' (II)

Al hilo de lo comentado en la primera parte de 'Soy fans' (justo debajo), aquí os adjunto el diccionario bitel ideado por Andrés Neuman publicado en el ABCD de las artes y las letras en un sábado de octubre. Sin duda, no se merecía estar perdido entre los comentarios de un post:

ABBEY ROAD: paso de cebra donde Phil Spector debió ser atropellado antes de producir Let it be.

APPLE: manzana podrida.

BAJO: instrumento que Paul reinventó por no querer tocarlo.

BEATLEMANÍA: concepto cuya definición se entendería, si no fuera por los gritos.

CUARTETO: agrupación que Decca consideró anticuada en 1962, demostrando que 2 más 2 no siempre son 4.

DYLAN: droga que más influyó en John a mediados de los 60.

EPSTEIN: corbata en la caverna.

FAN: individuo razonable, hasta que conoce a los Beatles.

GRACIA: única virtud que George Martin no tuvo.

HELP!: petición de auxilio tras sufrir repetidos accidentes de esquí.

IGUALDAD: desequilibrio por el cual Ringo cobra lo mismo que Paul.

JESUCRISTO: estrella que se atrevió a declarar que era casi tan popular como los Beatles.

JODER: palabra y actividad favorita de John.

KLEIN: segundo pulpo en el jardín Beatle.

LESTER: fórmula mágica para que una película con los mejores músicos del mundo no sea sólo un musical.

LISÉRGICO: sentido común de Lennon.

MAHARISHI: inspiración que produce una verdad trascendental, por ejemplo el Álbum Blanco.

NOWHERELAND: patria de todas las patrias.

Ñ: única letra para la que los Beatles no tuvieron música.

ONO: apellido que, como él mismo indica, despierta dudas y negaciones.

PEPPER: único sargento con más autoridad que un general.

PULPO: animal de compañía, si se viaja en submarino.

QUIMERA: decimocuarto LP de los Beatles.

REVOLVER: arma sonora cargada de futuro.

RUTLES: cuarteto liderado por un Monty Python, al que Harrison y sus secuaces parodiaron descaradamente.

SOLO: especialidad de George, en ambos sentidos del término.

TUCSON: localidad de Arizona a la que Jo Jo, ustedes y yo volvemos siempre.

U.S.S.R.: país comunista que continúa triunfando gracias al rock & roll.

VÉRTIGO: período comprendido entre 1963 y 1969.

WALRUS: animal mitológico.

X: opinión de Pete Best sobre sus ex compañeros.

YEAH: conjunción afinada.

ZURDO: naturaleza de cierto individuo sumamente diestro.

lunes, 26 de octubre de 2009

'Soy fans'

‘Voy en tassis
Esto de los plurales nunca lo he entendido bien.
Vamos a ver, un fan de verdad, fan de fanático no de ventilador, un fan auténtico desea devorarlo todo todo sobre el objeto fanatizado, lo hace suyo e intransferible. La capacidad fanatística es individual, uno siempre piensa que es más fanático que el vecino fanático de al lado, que su fanatismo, su amor hacia el objeto fanatizado –en este caso, The Beatles!- es mayor y más íntimo, más profundo y, por tanto, mejor. Cada uno tenemos nuestra manera de expresarlo, la mía es íntima y personal, nada religiosa, simplemente la asumo como lo que es sin molestar al prójimo: el proselitismo lo carga el diablo. Este blog no pretende convencer a nadie, simplemente me hace feliz.

Casi todos los sábados compro el ABCD. Quizá uno de los mejores suplementos culturales que existe. Además viene acompañado por el Abc Corazón, colorín perfecto si necesitas saber en qué anda la esposa de Agag, la última fiesta de Pitita, o conocer a la nueva novia de Iker Casillas. También trae un cuadernillo muy apañado llamado Abc Salud para nuestros cuidados personales. Desgraciadamente para ellas, dejaron de publicar el Abc Mujer. Por último, ABCD viene acompañado de un tabloide que se llama Abc a secas y que es un diario donde escriben unos columnistas descacharrantes (destacable la labor humorística de JM de Prada, un treintañero septuagenario). Para echar la sobremesa del sabadete está más que bien.

La otra semana, el Abc Cultural dedicaba su portada al joven Lennon. La excusa: al fin se editan en español sus obras escritas traducidas al español. (¡Cuidao! Es aquí cuando el fanático, ante la sorpresa de portada tal, se pone ojo avizor, en posición perruna de caza: antebrazo derecho hacia delante, pierna izquierda doblada por la rodilla hacia atrás, posición estática). Nervios. Primer pensamiento: juraría que estos libros ya estaban editados hace años… Creo recordar que yo los tengo por ahí perdidos en la estantería. Segundo pensamiento: portada Lennon, artículo interior cargado de los tópicos de siempre: Ono y la separación, las drogas, que si dijo que los bitels eran más grandes que Jesús, lo de la cama en Ámsterdam o no sé dónde, las fotos de siempre…

Pero nada más lejos de la realidad. El perro de caza abre las primeras páginas y comienza a leer con la lengua fuera y el aliento contenido. A primera vista la cosa no pinta mal: los fotos son bastante originales. El perro se adentra en la espesura del artículo que firma Rodrigo Fresán… y avanza por loa párrafos, olisquea, busca la pieza… y descubre que Fresán está en su misma onda, que cabalgan juntos, que es un tipo con el que podría compartir sus discos y un tiramisú, buena onda. Que, además, el fanatismo de Fresán no le impide ser lúcido y cuajar una serie de brillantes reflexiones que podrían llenar este blog. Bravo. Además, en la columna de la izquierda, Andrés Neuman firma un pequeño diccionario bitel maravilloso lleno de entradas geniales referentes a su universo. (La verdad es que nunca defrauda con sus pequeños diccionarios).

Me gustaría dejarles aquí algunos textos del artículo, pero me temo que no se encuentran en la web (ABCD está flojete con este tema) y, por otro lado, en mi afán de limpieza de los sábados por la mañana, llevé los periódicos al reciclaje entre el montón de papeles perdiendo toda la información que pensaba incluir en esta entrada. Creo recordar que la letra ‘J’ del diccionario decía algo así como: ‘Jesús: personaje que creyó ser más grande que los Beatles’. Yeah!
Por favor, si Neuman o Fresán andan por ahí, les rogaría me ayudasen a recuperar con su permiso esos textos. El camión del reciclaje ya pasó y, de todas maneras, no me veía escarbando en los contenedores.

jueves, 22 de octubre de 2009

Artistas que Tienen un Hemisferio del Cerebro Ocupado por el Repertorio de los Beatles (I)

El gordito de los pixies afirmaba en una entrevista que tiene un hemisferio del cerebro ocupado con el repertorio de los bitels. Yo añadiría que, además, le caben los cuatro en la barriga … jajajjaja! (vale, lo siento, festival del humor).
La verdad es que me pareció una bonita manera de explicar la influencia bitel en su música. Brindo por ello y abro aquí una nueva sección titulada ‘Artistas que Tienen un Hemisferio del Cerebro Ocupado por el Repertorio de los Beatles’. (Disculpen la falta de brevedad del título). Comenzaré con el maldito, dulce, suave, entrañable, yanqui yonqui Elliott Smith.

Elliott Smith (en la imagen agarrado a un sangüis) es el chico de blanco que cantó solito con su guitarra en una ceremonia de los oscars defendiendo la canción por la que estaba nominado. Por supuesto, no ganó: enfrente tenía a la todopoderosa, strepsils y titánica Celine Dion. No podía existir más contraste entre ambos. Las Vegas contra un pueblecito de Nebraska, la épica contra el intimismo, Titanic contra un barquito de papel, (¿cocaína contra heroína?). Probablemente Elliott Smith fuera el culpable de que años después no se permitiera a Drexler defender su canción en la ceremonia. Sin orquestas, ni caras conocidas, ni tramoya de tetas y culos… el mundo no está preparado… That’s not entertainment, idiota!!!

Hoy escucho su Either/or, qué mejor disco para estos días de otoño: es un bálsamo. Me gustan –mucho más, me emocionan- su voz, sus melodías, sus progresiones, sus armonías… este disco respira ternura, amor, desasosiego, vida; es auténtico, real, sencillo: la batería está ahí –quizá simplemente grabada con uno o dos micros-, la guitarra acústica sutil, los arpegios de eléctrica, el bajo apoyando, los pequeños detalles de teclado… todo gira alrededor del discurso de una voz quebradiza. Aquí hay retazos del album blanco, revolver, rubber soul… todo ello pasado a través de la sensibilidad de un musicazo con un hemisferio del cerebro ocupado por lo que nos ocupa. Mi canción favorita del disco es la segunda ‘Ballad of big nothing’, es todo un laberinto de melodías preciosas. Pero es el disco completo lo que se te mete en el corazón: tiene mucha más alma que la señora oscarizada que canta en Las Vegas. Así que cambiemos la realidad, porque podemos y nos da la gana, al día de hoy DE GÜINER IS… ELLIOTT SMITH!!!



(Al hilo de la gracieta de arriba, no puedo resistirme a proponer un segundo apartado: Artistas que Podrían Albergar a los Beatles en su Barriga [A.P.A.B.B.]. Se admiten apuestas. Así a bote pronto se me ocurre, amén de Frank Black The Pixies Fat, mmmh… Demis Roussoss… Falete…)

miércoles, 21 de octubre de 2009

Fisonomía inglesa

Un buen amigo -fanático a muerte de los Python- me envía esta foto junto a la leyenda: los viejos rockeros nunca mueren, pero se estropean que no veas. Le respondo: y sin son ingleses, se transforman en señoras –con permiso de Keith (Richards)-. Cada vez se parecen más a las cincuentonas inglesas a las que tan bien imitaban en sus treinta, me dice.

En esta imagen recientísima, no sé si los Monty Python están dispuestos a hacernos reír o a dar miedo –ahora tan de moda eso de asustar, por cierto-. Mi favorito es John Cleese, segundo por la izquierda, aparentemente normal. La señora a la derecha del todo se llama Eric Idle y era amigo de Harrison. Eric Idle fue el responsable de una película titulada ‘The Rutles’ que parodiaba la carrera fulgurante de los Bitels. Descubrí su existencia hace pocos años y también descubrí que estaba en dvd en mi devedeteca amiga.

La película es un recorrido por la ascensión y caída de un grupo musico-vocal formado por cuatro muchachitos ingleses llamados los Rutles: la historia de la rutlemanía. Repasa sus álbumes uno a uno, parodiando los títulos y videoclips de Bitels. Las canciones que suenan en la película son originales y consistentes, buenas canciones. Tienen títulos como 'The idiot on the hill', 'Let it rut' o 'Can't buy me lunch' (jajajja!). Eric Idle es un buen compositor además bien asesorado por Harrison. Hay quien dice que prefiere las canciones de los Rutles a las de los Bitels, ganas de epatar, gente pa tó. Los Rutles serían mejores que los Bitels si se hubieran anticipado a estos. Así bien ahora estaríamos hablando de una película titulada The Beatles dirigida por Harrison –amigo de Eric Idle- y que parodia a los maravillosos Rutles. John Lennon se llamaría John Cleese.

Mi humilde opinión sobre este proyecto es que la idea de partida es muy buena y que la peli no está mal, tiene su gracia, pero el listón está tan alto con los Monty Python que uno siempre espera una vuelta de tuerca. Quizá sea demasiado previsible, no sé, no quiero parecer uno de esos críticos sabelotodo. Aquí les dejo un video parodieta de submarino amarillo. Pero pueden encontrar casi todo en ese momento de alegría para oficinistas llamado youtube. Juzguen ustedes mismos. La verdad es que acabo de verlos y me parecen buenísimos, muy sorprendentes. Así sueltos tienen más fuerza que dentro del largometraje (laaaargo, como su propio nombre indica).

lunes, 19 de octubre de 2009

La primera vez

El caminito que va desde 'esos pesaos que cantan el yelou submarin' a la perfecta idolatría es inescrutable, imprevisible y, en ocasiones, imposible. Todas las personas están preparadas para creer en la santísima tetranidad -disculpad el símil religioso, hoy me levanté católico-, aunque no todas estén dispuestas a abrir su alma a la revelación. Sí, siempre se te pueden interponer en el camino los clásicos Ramones macarruzos o unos Smiths pesadetes, buenas bandas como White stripes o Arctic monkeys, y/o los cientos de grupos de moda que surgen cada semana... Te dará igual: al final, el monstruo de las 4 cabezas estará ahí siempre, acechante, a la vuelta de la esquina dispuesto a devoraaaarte al menor descuido.

No recuerdo bien cómo ni porqué decidí encaminarme al Madrid Rock de la calle Mayor -hoy en día un VIPS- para comprarme mi primer vinilo bitels. Debía tener 14 años y las ideas claras por lo menos en lo que a comenzar a coleccionar discos de los bitels se refiere. Por aquel entonces había unos locales que daban a la calle y que estaban llenos de discos. Se llamaban tiendas de discos. Estos se ordenaban por orden alfabético, tú los buscabas, elegías uno -o varios- y lo llevabas a la caja. Entonces pagabas y te lo llevabas. (Así era, os lo juro, aún no existía la moda esa de que si te lo llevas gratis el grupo se da a conocer a más gente y llenas estadios y bla bla.)

Ahí estaba yo en la separata de la letra B pasando un vinilo tras otro, help, with the beatles, hard days... sin saber por cuál decidirme, con la única referencia de las portadas: todas molaban. Quizá fuera porque el precio era más económico o vaya usted a saber porqué, al final me decidí por la portada más melancólica donde estos cuatro señores aparecen más tiesos que un garrote en una foto invernal: Beatles for sale. Los chicos se ponían en venta; debían de estar hasta la trenka de no poder salir a la calle, el precio del éxito. La contraportada mostraba unas fotos en blanco y negro que parecían sacadas del pleistoceno, como de vinilo antiquísimo, inquietante. Esa es la sensación que me daba. Lo agarré, pagué en caja y me largué a casa lleno de ansiedad; ya tenía planazo para el sábado noche.

El disco no me defraudó. ¡cómo me iba a defraudar con ese comienzo arrebatador 'This happened once before...'! y luego I'm a looooser, canciones generalmente desconocidas en el imaginario bitel colectivo pero que me arrastraron por la corriente a lo bestia en la primera escucha. Se acabó: ya estaba cautivado. La versión de Rock and roll music es pura adrenalina, la delicadeza de I'll follow the sun, el clásico eight days a week, Words of love, etc. Odié y siempre he odiado el Mr.moonlight, sí, por coñacete. Pero bueno, no deja de ser una versión, echémosle la culpa a George Martin y santas pascuas. Leí los textos de la carpetilla, miré y remiré las fotos mientras lo escuchaba. Respiraba libertad. Pasé la noche.

Beatles for sale al día de hoy es un disco extraño de transición entre la locura colectiva de hard days night y la risa histérica de help!; quizá no sea 'la más guapa, ni la más simpática, ni la más divertida' pero para mi, como todo primer amor, es y será para siempre un disco inolvidable.


jueves, 15 de octubre de 2009

A veces sueño con Rickenbackers (II)

Ha vuelto a ocurrir. Y lo más triste de todo es que ni un ricachón americano ni un mecenas florentino se han dignado a escribir un mísero comentario -aunque sea de ánimo- en la primera secuela de 'a veces sueño con Rickenbackers'.
Sólo con la intención de enternecerles, aquí les dejo este maravilloso video que mi amigo Antuán recién me envió. Lo cuelgo también a modo divulgativo, para que los legos en la materia se informen del tema que nos traemos entre manos: la fabulosa 330 rojita.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Gente que estuvo allí (I)

(Dígase a lo Muchachada)
Comienzo una serie de capítulos dedicados a gente que, de alguna manera, estuvo presente en algún momentazo o tuvo participación directa en alguna historieta o componente bitel. Y no hablo de videncias ni de encuentros en la tercera fase, sino de momentos tangibles y palpables, emocionantes como el nacimiento de un niño o una final de basket con los Gasol y compañía.

Abriré con mi doctora: la dra. Isabel. Sí amigos, bitels tenían al doctor Robert y Mate tiene a su doctora Isabel, a la que conoció no hace muchos años y con la que comparte, amén de sus análisis clínicos, el amor por la buena música. Mi doctora, padre americano / madre segoviana, estuvo allí: fue una de la miles de chicas histéricas y chicos desconcertados que abarrotaron el Shea Stadium.

El concierto del Shea Stadium (hogar de los METS de NY) en 1965 es, para muchos (entre otros, mi amigo Guille de Wild Honey/Mittens), el hito más importante de la historia del pop moderno. Y no sólo porque fuera el primer concierto de masas; aquello fue una catarsis colectiva fuera de toda razón: el grito primitivo original, la terapia del aullido. Pero no nos pongamos argentinos y escuchemos el testimonio directo de la dra. Isabel. Por aquel entonces tenía 14 añitos y fue al concierto custodiada por sus padres:

La primera vez que vi a los Beatles fue en Shea Stadium NY en el 65, luego ese año en Baltimore, y luego en DC. Esa primera vez me di cuenta de que solamente podías oírles, con los gritos, si gritabas también.

El sonido de las canciones, lo de menos (por cierto, la amplificación corría a cargo de la megafonía del estadio, esto es, las trompetillas que cuelgan de los postes, cágate lorito). La cosa consistía en gritar y gritar y gritar… era así cómo se distinguían el I’m down o el Help, por ejemplo. En el fondo tiene su sentido y no hace más que confirmar esta teoría: las canciones ya estaban en el subconsciente colectivo; sólo era necesario dejarse llevar y que los temas surgieran no desde las trompetillas del estadio, sino desde el cerebelo, que es de donde surgen todo lo que realmente mueve al ser humano (sin olvidar el cerebro reptiliano… pero no incluiré a los bitels en las necesidades básicas del ser humano. Aún no).


Merece la pena ver este concierto, no sólo por la ida de olla de Lennon -que enloqueció como ‘una’ más-, sino por los placajes de la poli sobre las fans que saltaban la valla y corrían a lo Usain Bolt hacia el home run del escenario (la pelús aún no se ocupaba entonces, supongo que por motivos de seguridad). Aquí les dejo el video. No se lo pierdan, ni Rolling, ni Oasis, ni pollas: la entrada en el escenario, los comentarios entre canciones, el ride de Ringo… eso sí que es ROCKANROOOOOL.

lunes, 12 de octubre de 2009

¿Caja Mono o Estéreo?


El otro día me encontré a R por la calle y estuvimos hablando de lo que se va a convertir en el lanzamiento del año y, a este paso, de la década -con el permiso de Eminem-. Tengo todos los vinilos de beatles, más otros tantos vinilos piratas, versiones americanas, etc. Tengo también los singles en formato cedé original. No creo que entre en la espiral de violencia: ni mono ni estéreo. Sin embargo, si hay un fan más recalcitrante que yo, ése es R. Estuve una vez en su casa y flipé con la colección de discos y sobretodo libros de los beatles. Pensé agarrar la madre de las colecciones en plan tormenta del desierto y salir corriendo. Habría matado de envidia. (Nadie me habría parado. Probablemente un tribunal medianamente sensible me habría absuelto). Quién sabe, R quizá compre la caja estéreo... y la mono.

viernes, 9 de octubre de 2009

Dejáaalo estar, viste?

Así se habría titulado la película y el último disco editado si los beatles hubieran sido argentinos. Lennon se habría dejado bigote a lo Charly García y Harrison se habría declarado borgiano. Ringo habría terminado en les luthiers, y sir Paul viviría en un rancho rodeado de vacas y no sería vegetariano ni de puta coña.

Vi Let it be el año pasado dentro de un ciclo que el círculo de bellas artes de madrid dedicaba al cine y el rock. Fue en julio, pleno verano, entre semana, a las cinco de la tarde, bien derretidete caminé hasta la sala con la excitación propia del momento: era la primera vez que veía esta película; en madrid se estrenó en su momento, en los 70, pero yo entonces debía de estar ocupado en brazos de mamá. Para mi asombro la sala estaba prácticamente llena, eso me hizo pensar que: la gente es muy bitélmana / se trabaja poco en la capital / se trabaja pero hay mucha baja laboral, en fin no sé, la cuestión es que la sala estaba llena de incondicionales, lo que no me impidió conseguir butaca en fila cinco centrada, perfecto!

La copia, como pasa muy a menudo en el círculo -desgraciadamente-, resultó ser bastante mala: mucho nube de hilillo negro, mal sonido... pero la emoción y las ganas tantas, que lo perdoné todo. No sé quién dijo que Let it be era una peli mediocre: Los Beatles son Dios y Sir Paul su profeta capaz de atreverse con todo,(pero de dóoonde saliste, carahuevo cóoosmico?! Vale sí, Lennon es mi favorito, es genial, pero sir Paul aquí está que se sale). Si hay algo que estos tíos hacían bien era cantar. Cantaban muuuy bien, empastaban las voces, el grupo rodaba, sí, vale, discutían, bla bla, cada uno a su puta bola, bien, pero cuando se ponían a tocar y se apoyaban unos en otros... aquello funcionaba, era mágico... y la peli lo plasma.

Memorable el dúo en two of us frente al micrófono. Memorables tantos momentos... que el concierto final en el tejado se hace sublime. El concierto del tejado debería estudiarse en las escuelas. Es un trabajo de GRUPO con mayúsculas, sin máscaras, sin trampa ninguna, directa, desgarrada y verdadera, capaz de transmitir todas las emociones sílaba a sílaba, acorde a acorde: don't let me down, all i want is you, get back (por cierto, sorpresa al ver a lennon tocar torpemente el riff que yo suponía de Harrison. Cuánta ternura)...

Pero para mí, el momento lagrimilla final se produce cuando entrevistan en la calle durante el concierto a un entrañable abuelete british con pinta de haber luchado contra los boers que, con la música atronando la calle, dice algo así como (y cito de memoria): 'estos chicos son un orgullo para el país y, además, hacen buena música'. Yes, we can. (En una próxima entrada hablaré sobre el binomio Churchill/Beatles como los iconos del siglo XX en UK.)
Gasté algún kleenex, produje endorfinas y, como diría Juan de Pablos, regresé a casa lleno de 'vitaminas pop' y unas ganas inmensas de seguir escribiendo canciones. Así lo hice.

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Madrid, Spain
Es compositor, productor y arreglista en musicasdecamara.com *********** Aparte de su proyecto musical personal M A T E (www.matelaweb.com), Alberto es parte del duo Plastic d'amour, y colabora con Las Escarlatinas, Cristina Georgina y Beldivioleta. ****** Su trabajo más reciente ha sido la producción del libro-disco infantil 'Casi un musical' que será publicado en el sello SIESTA (www.siesta.es) a primeros de 2011. En él colaboran Irene Tremblay, Loquillo, Malcolm Scarpa y Jabier Muguruza. *******

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