...Y QUIZÁ TE QUIERA. Por Alberto MATE aka Dr.Rolls & Reverendo Royce

Este blog pretende ser una suerte de viaje sentimental, un diario personal, un anecdotario vital, una visión subjetiva y personal, qué sé yo, un TODO alrededor de los Beatles. Fanatismos aparte, no se debe confundir con una enciclopedia: los datos sobre los cursimente llamados Fab Four ya se encuentran en la red y en miles de libros; no deseo aturullarles con cifras, fechas e historias manidas. Pasen y disfruten, un splendid time está guaranteed for all.

martes, 19 de enero de 2010

Alargadores de p -enes-

Tengo una amiga que llama así a los cochazos y las motazas: alargadores de 'p -ene-' (disculpen los guiones altos: casto blogger no me permite usar tal palabra, he tenido que engañarle). Según las leyes de la proporcionalidad, cuanto más potentes, más deportivas, más 4x4, más molonas o más caras son las máquinas, más largo es tu 'p -ene-'. Generalmente, es la crisis de los 40 lo que legitima al hombre para comprar un buen alargador en forma de Triumph, Porsche Cayanne (Chayane??), BMW o Toyota guays, pero también se puede darse de manera prematura, o ya cuando uno está cercano a la jubilación o senectud. Reconozco que nadie se salva de la tentación del alargamiento del p -ene-, así que nunca diré ‘de este agua no beberé’ o, mejor dicho, ’este p -ene- no alargaré’ (siento el chascarrillo, no pude evitarlo, hoy me siento ‘gozoso’ –gososo ensudamérica-). No entro a juzgar este procedimiento fácil que se ejecuta a golpe de talonario. Nunca se sabe o, como decían los chicos, tomorrow never knows.

De todas maneras, no me gusta andar en coche: huelen raro -sobre todo al principio-, me mareo en la parte de atrás, se tarda mucho en llegar a los sitios. Vale, conducir me gusta, pero no mucho rato, me canso, me estreso, me pone de mal humor esperar la ‘cola’ (tal como llaman los venezolanos al atasco). Madrid es un asco indescriptible donde toneladas de individuos mueven su cipotillo conquistando metro a metro la eme-treinta. Hacen lo que pueden. Por otro lado, no logro comprender cómo es que en pleno siglo XXI los coches ruedan por el suelo. Según ‘Regreso al futuro’, a estas alturas deberíamos estar levitando a un palmo del suelo por lo menos. También me parece increíble que se sigan tardando 6 horas en hacer el trayecto Madrid-Barcelona. Y el fracaso tiene un nombre: el gremio de los ingenieros (y físicos). Esta panda de señores/as están más preocupados en ser ejecutivos de Renault –por ejemplo- que en dar con la propulsión electromagnética ingrávida. Y eso no puede ser. (Esta afirmación gratuita es muy de tabernilla. Disculpen el descuido y no me la tengan en cuenta; éste es un blog que a veces se me ‘tertulianiza’).

Pero les contaré un secreto, una pequeña debilidad de adolescencia (por favor, no lo vayan diciendo por ahí...). En aquella tierna edad soñaba con conducir algún día el mítico modelo Rolls Royce de John Lennon. Siempre me fascinó ese cacharro. La experiencia de conducir un bicho de esos, a pesar de ir rodando por el suelo, seguramente sea como la de navegar en un buque sobre el Támesis. Escucharía vinilos en el tocadiscos de serie y me podría recostar sobre los asientos transformados en cama. Podría ir a Almería y atracar mi buque junto a la playa. Compondría una canción titulada ‘Campos de plástico para siempre y olé –versión actualizada de Strawberry fields-. Eso sí, no tendría chófer, menudo perezón tener un tío con gorra todo el día ahí sentado como un pasmarote. (Miren la fotaza que ilustra este texto: año 1966, Lennon con su Rolls en Almería y sus recién descubiertas gafas filmando la peli ‘How I won the war’).

Pero... stop dreaming!

Al día de hoy me contento con mi bicicletilla, que no es poco. Corro por las callejuelas y hasta mi pito se pone feliz (!). Pero nunca se sabe, quizá algún día les pueda invitar a dar una vuelta en mi flamante Rolls modelo levitante –ruedas recogidas- propulsado con energía solar. Prometo que les llevaré donde me pidan.

(He encontrado esta página donde pueden leer en el idioma de su graciosa majestad la rocambolesca historia del mítico Rolls de marras. Les recomiendo que le echen una lectura. La historia se las trae).

7 comentarios:

Mrs. Marble dijo...

blogger no deja utilizar la palabra "pene"??
pero si es el vocablo correcto para definir semejante parte anatómica!!!
y qué pasa si tienes un blog de urología? y si es de reproducción? cómo lo haces? qué pones?
"introduzca su P en la oquedad femenina"?
porque supongo que vagina tampoco se podrá decir.

Mylodon Darwinii Listai dijo...

jeje
tan alargadores de penes como los coches con las guitarras y los bajos.
si el bajo es un rickenbaker, más alargador aún
;-)
un post muy guay, sí señor

la señorita rottenmeier dijo...

Si algún dia conduces un Rolls que sea con el volante a la derecha, por Diossss.
¿Y qué pasó con Royce?¿Es que nadie se acuerda de ella?

Mr. Marble dijo...

totalmente de acuerdo con Mylodon. el mejor ejemplo, esa mítica portada de suzy quatro que tanto nos dio que pensar en la adolescencia.

Alberto MATE dijo...

Mylodon, estás cerca, casi has dado en el clavo...
lo que pasa es que las guitarras no se pueden considerar estrictamente alargadores de pene. los rockeros suelen llamarlas con nombres de mujer, porque tienen curvas y se abrazan. es un elemento femenino, más que un adminículo para presumir de cipote...

vamos, digo yo.

Royce está en su mansión de la campiña inglesa. No te preocupes por ella, tiene servicio, estoy seguro.

al dijo...

Mucho tiene que cambiar la cosa si ha los 40 me pueda pillar una Triumph...

al dijo...

Madre de dios...

Mucho tiene que cambiar la cosa para que me pueda pillar una Triumph a los 40...

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Madrid, Spain
Es compositor, productor y arreglista en musicasdecamara.com *********** Aparte de su proyecto musical personal M A T E (www.matelaweb.com), Alberto es parte del duo Plastic d'amour, y colabora con Las Escarlatinas, Cristina Georgina y Beldivioleta. ****** Su trabajo más reciente ha sido la producción del libro-disco infantil 'Casi un musical' que será publicado en el sello SIESTA (www.siesta.es) a primeros de 2011. En él colaboran Irene Tremblay, Loquillo, Malcolm Scarpa y Jabier Muguruza. *******

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